A FONDOJosé A. Cabezas
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 La cesión en carácter de Administración a la Familia Blen del Club Sport Herediano, es esquemáticamente una figura diferente a la sucedida en el Deportivo Saprissa, aunque para efectos prácticos y al menos por treinta años, es lo mismo. Va a ser un equipo con dueño. Bueno, en este caso con dueña.
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Una característica que le impusieron nuestros abuelos a los clubes de fútbol fue un carácter de deliberación democrática y para ello, lo mejor que hallaron fue la Asociación. En ella, todos opinan y todos los votos valen igual. De ahí que en una Costa Rica ufanada desde hace 187 años de ser el país más democrático del mundo, las instituciones deportivas calzaban de mil maravillas, pues resultaban una democracia dentro de otra democracia.
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Las Asambleas Generales de las asociaciones civiles o deportivas eran una expresión que realmente causaba orgullo. Hasta que una tras otra, al menos en las futbolísticas, las asambleas se fueron equivocando. Eligieron una y otra vez a personas inadecuadas que llegaron a servirse y algunas de ellas, con malas artes. Primero un equipo, luego otro y luego otro y casi todos los demás, fueron tambaleándose económicamente, pues el dirigente electo estaba caracterizado por su buen corazón y su acelerado fanatismo, pero sin la preparación ni la madurez adecuadas.
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No pudieron ni siquiera, realizar buenas contrataciones con sus propios jugadores, pues eran fans más que directivos. Y es que lo que no nos cuesta, hagámoslo fiesta, como solía decir mi madre. Su mayor motivación personal no era el triunfo de su equipo sino el salir por la prensa.
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Probado como fue que fallaron los dirigentes y no exactamente el esquema, estamos viendo una entrega de estas instituciones a empresarios que sí están dispuestos a no perder ninguna inversión y más bien, a hacerla crecer. Con ello, automáticamente y por arrastre, a hacer crecer al club. Por dicha, en esta ocasión y bendito sea Dios, el capital que administrará al Herediano es costarricense. La segunda distinción ha sido el que se ha visto que han pagado las deudas sociales desembolsando un millón de dólares, de una vez. Hasta ahora lo vemos en nuestro país. Será, porque repetimos, los Blen son ticos.
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¡Aplausos! Fuente: http://www.prensalibre.co.cr/2008/julio/22/opinion03.php
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