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Con un inefable éxito, terminó el Torneo Internacional de Alajuela, edición 2008; ese es el pensamiento que se me viene a la cabeza: ¡Gracias, Roberto!
Y es que así como el Abierto de Mérida es asociado inmediatamente con Alejandro Preve, en el caso de Alajuela es con Roberto Campos; aunque ellos son la parte más visible y el soporte idealístico de cada uno, lógicamente hay un grupo grande de gentes, entidades y empresas detrás, cerrando filas y empujando todos al más sonoro éxito.
Por lo tanto, no se peca de injusto al mencionar a esta cabeza más notoria, porque al felicitar a esta, se felicita a todos, se les agradece por igual, según el aporte que cada quien diera.
¡Gracias, Roberto!: Por señalar el camino y la forma que se deben transitar cuando se aspira a la grandeza, cuando se piensa y se trabaja en grande, levantando la mirada a todo el horizonte, y no solo a los pocos pasos.
Como todos los ajedrecistas sabemos, solo con el trabajo tesonero se logran las cosas, no con poses ni con habladas —retórica vacía—. Es el esfuerzo continuo, del día a día, con la mirada puesta siempre en los objetivos y el plan estratégico preparados, con especial atención a la táctica, a los detalles.
Justo como lo dijo el AI Jorge Vega, presidente de la FIDE para América, este torneo es, con mucho, el mejor de toda la región centroamericana; y añadimos nosotros: que se cuide Mérida, porque al ritmo de crecimiento que va por año, las casi dos décadas de ventaja pronto se acortan.
¡Gracias, Roberto!: Por sus comentarios, siempre constructivos, de frente, respetuosos, atinentes, y, qué duda cabe, con un profundo conocimiento de causa, con la autoridad que da el predicar con el ejemplo, más que con el verbo.
Estamos seguros que desde hoy mismo, Roberto se encuentra preparando la edición 2009, y desde este mismo momento le ofrecemos nuestro humilde concurso, en lo que a bien tenga, para hacer de esta una más brillante que la anterior.
Como diría Martí: Honrar, honra.
¡Salud, Maestro!
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